COMENARIO DE LA
PERFORMANCE :
Este comentario trata de mi
visión acerca de la performance: la performance que hicimos sobre San Juan de
Dios en el hospital que fundó donde hoy está nuestro instituto.
Me acuerdo del primer día que Miguel lo comentó. Pensé: "¡Que vergüenza! Yo no quiero hacerlo." Miguel empezó diciendo que era voluntario y yo pensé ya que no lo iba a hacer a no ser que subiera mucho la nota. Pero luego dijo que aunque fuera voluntario, quien no lo hiciera suspende el trimestre y yo no tuve más remedio que hacerlo porque yo no quiero suspender el trimestre.
Yo tenía que ir de Lazarillo, acompañando al ciego que era el que contaba la historia de como era el hospital que había en nuestro instituto. Lo primero que tuve que hacer fue buscarme la ropa. No fue tarea fácil, aunque mi madre logró hacerme el vestido y buscarme los complementos necesarios.
Llegó el día antes de la performance en el cual ensayamos lo que teníamos que hacer..
Y llegó el día de la performance y lo primero que tuvimos que hacer fue vestirnos e ir así a las clases. A las diez empezamos a montar todo y a prepararnos para realizar la performance. Yo más que vergüenza, tenía muchos nervios. Me metí en la conserjería y me preparé para salir con el ciego. Cuando me tocó salir sentí muchísima vergüenza. Tanta gente mirando. Y gracias a Dios que no tuve que hacer nada más que acompañar al ciego.
Pues terminamos de hacer la primera performance y luego nos quedaba dos más. Ya en la segunda, no sentí tanta vergüenza como en la primera y en la última estuve encantado de hacerla. Y me quedé con ganas de hacer otra actuación de la performance, aunque más que nada por perder clase. Pero teníamos que dar las dos siguientes clases y con la ropa de la performance puesta. Y terminaron las clases y me marché para mi casa.
En mi opinión, la performance fue una estupenda experiencia de la que aprendí a no juzgar las cosas antes de hacerla.
Me acuerdo del primer día que Miguel lo comentó. Pensé: "¡Que vergüenza! Yo no quiero hacerlo." Miguel empezó diciendo que era voluntario y yo pensé ya que no lo iba a hacer a no ser que subiera mucho la nota. Pero luego dijo que aunque fuera voluntario, quien no lo hiciera suspende el trimestre y yo no tuve más remedio que hacerlo porque yo no quiero suspender el trimestre.
Yo tenía que ir de Lazarillo, acompañando al ciego que era el que contaba la historia de como era el hospital que había en nuestro instituto. Lo primero que tuve que hacer fue buscarme la ropa. No fue tarea fácil, aunque mi madre logró hacerme el vestido y buscarme los complementos necesarios.
Llegó el día antes de la performance en el cual ensayamos lo que teníamos que hacer..
Y llegó el día de la performance y lo primero que tuvimos que hacer fue vestirnos e ir así a las clases. A las diez empezamos a montar todo y a prepararnos para realizar la performance. Yo más que vergüenza, tenía muchos nervios. Me metí en la conserjería y me preparé para salir con el ciego. Cuando me tocó salir sentí muchísima vergüenza. Tanta gente mirando. Y gracias a Dios que no tuve que hacer nada más que acompañar al ciego.
Pues terminamos de hacer la primera performance y luego nos quedaba dos más. Ya en la segunda, no sentí tanta vergüenza como en la primera y en la última estuve encantado de hacerla. Y me quedé con ganas de hacer otra actuación de la performance, aunque más que nada por perder clase. Pero teníamos que dar las dos siguientes clases y con la ropa de la performance puesta. Y terminaron las clases y me marché para mi casa.
En mi opinión, la performance fue una estupenda experiencia de la que aprendí a no juzgar las cosas antes de hacerla.
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