El comentario que tenemos que hacer esta semana trata sobre
lo que tenemos en nuestros hogares que podemos prescindir de ellos y que otras
personas necesitan.
Yo, desgraciadamente, no poseo muchas cosas materiales de
las que pudiera desprenderme, ya que sólo tengo lo necesario porque todos en mi
familia están en paro. El poco dinero que entra en mi casa proviene de los 400
euros, de algo que deje mi hermano después de cobrar (él es albañil) teniendo
en cuenta que también lleva un piso o del dinero que mi padre pueda ganarse
vendiendo caracoles cuando los encuentra en el campo. A veces, sale a las 6 de
la mañana y llega a la 1 de la tarde sin nada.
A mí me gustaría poder más de lo que poseo, pero por
cuestiones obvias, no puedo. Sólo puedo ofrecer ropa mía de cuando era más
pequeña y zapatos. Es muy poco, pero creo que quien lo necesite, lo valorará
como oro en paño.
Yo sé lo que es querer algo y no tenerlo por culpa de la
crisis. Algo tan normal como poseer en tu casa un ventilador, un aire acondicionado
o un lavavajillas se convierte para las personas que tienen poco o lo
necesario, como yo, en un sueño.
Soy consciente de que lo que doy no es nada comparado con lo
que muchas familias, que están peores que la mía, están esperando recibir, pero
es lo que está a mi alcance.
Lo único que voy a recalcar antes de concluir este
comentario es que lo siento mucho por no poder ofrecer más que ropa y zapatos
no necesarios para mí.
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