Esta semana
el comentario consiste en hablar sobre lo que nos sobre en nuestra casa a cada
uno.
En esta
época de crisis es verdad que casi nadie puede decir que tiene de todo o que no le falta de nada.
Creo que es
el momento de que las personas dejen su agonía y su orgullo a un lado y se
dejen ayudar a la vez que ellos ayudan, porque hasta el más pobre que recoge
comida en la cruz roja tiene un paquete de arroz o de lentejas que no se comen
por alguna razón y seguro que ese paquete de arroz le hace falta a una familia
que no tiene absolutamente nada.
Seguro que
muchos de nosotros podemos pararnos a pensar que es esencial en nuestra casa y
que es lo que tenemos aparcado en un rincón de un armario y que no sabemos ni
que están ahí.
En estas
fechas muchos de los padres empiezan a pensar en que las próximas fiestas es
navidad, las más deseadas por sus hijos pequeños, esas fiestas que este año
para sus padres son un autentico martirio ya que llegan los deseados reyes
magos, donde los niños esperan sus regalos. La pena de sus padres es pensar que
este año no podrán despertar a sus hijos para que abran sus regalos debajo del árbol
de navidad, este año ese árbol estará vacio ya que no tienen dinero para
comprarles nada.
En cambio
pienso que si todos nos paramos a rebuscar en nuestras casas encontraríamos viejos
peluches con los que ya no jugamos o viejas muñecas que se quedaron sin vestir
con sus preciosos trajecitos porque nuevas y rubias muñecas llegaron a casa. En
definitiva, viejos juguetes que nos acompañaron en nuestra bonita infancia de
los que nos cuestan desprendernos porque les tenemos un gran cariño y no nos
damos cuenta que si los diéramos a personas necesitadas esos niños que esperan
con ansias sus deseados regalos debajo
de su bonito árbol de navidad tendrían unos humildes regalos.
Pienso que a
mis dieciséis años crecí con esa bonita fantasía de creer que me tenía que
portar muy bien para que los fantásticos reyes magos llegaran y me dejaran mis
regalos en esa noche tan especial, y pienso que no es justo que niños pequeños
por culpa de nuestro rencor no puedan seguir con esa preciosa ilusión.
Yo he estado
mirando por mi casa y he encontrado una bonita muñeca con la que me entretenía de
pequeña y me imaginaba ser una fantástica peluquera haciéndole miles de
peinados y he encontrado mis pequeños peluches con los que sin ellos no lograba
conciliar el sueño. Hoy me alegro de verlos tenido junto a mi y pienso que fui
feliz teniéndolos conmigo y se que gracias a mi donación otras niñas podrán
imaginar a ser peluqueras y soñar junto a esos pequeños animalillos de peluche.
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