domingo, 14 de octubre de 2012

Me sobra


Esta semana el comentario consiste en hablar sobre lo que nos sobre en nuestra casa a cada uno.
En esta época de crisis es verdad que casi nadie puede decir que  tiene de todo o que no le falta de nada.
Creo que es el momento de que las personas dejen su agonía y su orgullo a un lado y se dejen ayudar a la vez que ellos ayudan, porque hasta el más pobre que recoge comida en la cruz roja tiene un paquete de arroz o de lentejas que no se comen por alguna razón y seguro que ese paquete de arroz le hace falta a una familia que no tiene absolutamente nada.
Seguro que muchos de nosotros podemos pararnos a pensar que es esencial en nuestra casa y que es lo que tenemos aparcado en un rincón de un armario y que no sabemos ni que están ahí.
En estas fechas muchos de los padres empiezan a pensar en que las próximas fiestas es navidad, las más deseadas por sus hijos pequeños, esas fiestas que este año para sus padres son un autentico martirio ya que llegan los deseados reyes magos, donde los niños esperan sus regalos. La pena de sus padres es pensar que este año no podrán despertar a sus hijos para que abran sus regalos debajo del árbol de navidad, este año ese árbol estará vacio ya que no tienen dinero para comprarles nada.
En cambio pienso que si todos nos paramos a rebuscar en nuestras casas encontraríamos viejos peluches con los que ya no jugamos o viejas muñecas que se quedaron sin vestir con sus preciosos trajecitos porque nuevas y rubias muñecas llegaron a casa. En definitiva, viejos juguetes que nos acompañaron en nuestra bonita infancia de los que nos cuestan desprendernos porque les tenemos un gran cariño y no nos damos cuenta que si los diéramos a personas necesitadas esos niños que esperan con ansias  sus deseados regalos debajo de su bonito árbol de navidad tendrían unos humildes regalos.
Pienso que a mis dieciséis años crecí con esa bonita fantasía de creer que me tenía que portar muy bien para que los fantásticos reyes magos llegaran y me dejaran mis regalos en esa noche tan especial, y pienso que no es justo que niños pequeños por culpa de nuestro rencor no puedan seguir con esa preciosa ilusión.
Yo he estado mirando por mi casa y he encontrado una bonita muñeca con la que me entretenía de pequeña y me imaginaba ser una fantástica peluquera haciéndole miles de peinados y he encontrado mis pequeños peluches con los que sin ellos no lograba conciliar el sueño. Hoy me alegro de verlos tenido junto a mi y pienso que fui feliz teniéndolos conmigo y se que gracias a mi donación otras niñas podrán imaginar a ser peluqueras y soñar junto a esos pequeños animalillos de peluche.

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